Carlos Agami.
Liderazgo

Haciendo como pato a media calle

Si tu equipo no hace lo que debería, el problema no es su actitud. Imagínate esto.

Carlos Agami · 23 de febrero de 2026

Líder de pie escuchando a su equipo en una sala de juntas

Si tu equipo no hace lo que debería,

el problema no es su actitud.

Imagínate esto.

Son las 8:30 de la mañana.

Vas llegando a tu oficina y en la calle escuchas:

Fuuuu. Fuuuu.

Volteas y ves a un señor soplando fuerte, moviendo los brazos como alas de pato.

Al lado, una mujer dándole instrucciones: Más profundo. Otra vez.

Fuuuu. Fuuuu.

¿Qué haces? ¿Te cambias de banqueta?

Bueno.

Ese señor haciendo como pato era yo. Hace ocho años.

Y la señora era mi coach.

Estaba pasando por un momento difícil.

Dirigía un negocio que no daba los resultados que prometía y tenía socios desesperados.

Cada mes tenía que sentarme frente a ellos a presentar números y explicar cómo los iba a cambiar.

Me sentía inferior.

Angustiado.

Aterrado.

Así que me preparaba muchísimo.

Ajustaba la presentación, repasaba los números, pensaba cómo responder cada posible pregunta.

En mi cabeza todo estaba claro. Sabía qué decir.

Llegaba la junta.

La sala fría, la mesa larga, las botellas de Perrier enfrente. Ya sabía cómo se sentía ese lugar.

Y entonces, me hacían la primera pregunta.

Carlos, ¿cómo explicas esta caída?

Todos voltean.

Sentía las manos hormigueando, la boca seca, el corazón en la garganta.

Sabía la respuesta. La ensayé veinte veces. La tenía clara.

Y aun así, abría la boca y decía una tontería.

Que es "culpa del mercado".

Que es por "cómo se calculó" el resultado en contabilidad.

Que "el siguiente mes ya se va a corregir."

En la mesa está la botella verde.

Le quitaba la tapa y sacaba el arito blanco que tiene adentro.

Lo doblaba.

Lo mordía.

Escuchaba cómo cruje.

Tratando de sacar por ahí un poquito de mi ansiedad.

Lo rompía en pedacitos.

Igual que yo.

Mientras, me ponían una repasada de las buenas.

Salía de ahí, me subía al coche y pensaba:

Lo sabías.

Lo ensayaste.

¿Por qué dijiste eso?

Sabía qué hacer.

Pero no lo hacía cuando importaba.

¿Te ha pasado?

¿Saber exactamente qué hacer y bloquearte justo cuando importa?

Eso mismo le pasa a tu equipo.

Saben lo que tienen que hacer.

Se los explicaste, los capacitaste, lo entendieron.

Pero cuando llega el momento de hacerlo, no lo hacen.

Y entonces aparecen tus explicaciones:

"Es que no tienen actitud."

"La gente de hoy no se compromete con nada."

"Ya ni el dinero los motiva."

"Hay que cambiar al equipo."

Es más cómodo decir eso que revisar qué te ha faltado hacer a ti.

Porque aceptarlo duele más.

A ver.

Si todos fallan, el problema no son ellos.

Y cambiar personas sin cambiar el sistema donde trabajan solo te va a dar el mismo resultado con caras nuevas.

Lo que falta no es más presión.

Es un entorno que haga que hacer lo correcto sea lo natural.

Yo a eso le llamo sistema de ejecución.

Es lo que hace que las personas hagan lo que importa, día a día.

No cuando están inspiradas.

No cuando tú estás encima.

Día a día.

Y se construye en 3 pasos:

  • Instrucciones tan claras que las entienda un niño de 12.
  • Herramientas que les faciliten hacerlo.
  • Y líderes que recuerden, refuercen y corrijan. Todos los días.

Sin eso, las buenas ideas se quedan en ideas.

Y parece un problema de actitud.

Pero no lo es.

Si quieres ver en qué parte de tu sistema de ejecución se está rompiendo todo, responde “PATO” y te mando un test.

Con cariño,

Carlos

P.D. Recuerda: servir es el camino.

Shopology S.A. de C.V.

Av. Pacífico 468 Local C, Coyoacán, Ciudad de México, CP 04330, México

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