Un jardín en llamas
Dan Kennedy estaba en su casa, en Phoenix. Era un día cualquiera. De esos en los que no quieres que nadie te moleste.
Carlos Agami · 17 de febrero de 2026

Dan Kennedy estaba en su casa, en Phoenix.
Era un día cualquiera.
De esos en los que no quieres que nadie te moleste.
Tenía trabajo.
Y cero ganas de abrirle la puerta a nadie.
PUM PUM PUM.
Golpes fuertes en la puerta.
Otra vez, un vendedor de seguros o una señora de Avon, pensó.
Así que decidió ignorarlo.
Pero el tipo no se fue.
Siguió tocando.
Hasta que escuchó ruido detrás de la casa.
El hombre se saltó la barda.
Atravesó el jardín y se plantó frente a la puerta de vidrio.
Dan lo miró, furioso, con una vena de la frente a punto de explotar.
¿Cómo se atrevía a meterse a su casa?
Entonces el hombre gritó:
¡Tu jardín está en llamas!
En ese instante, ese intruso se convirtió en el hombre más importante del día.
Porque no estaba vendiendo.
Estaba ayudándolo.
Y ahora seamos honestos.
¿Has sentido ese rechazo de tus clientes?
Ese momento en el que te das cuenta de que ya no te están escuchando.
Te ignoran.
Se voltean.
Caminan hacia otro lado.
Y tú te quedas hablando solo.
Creyendo que el problema es el cliente.
Que no sabe apreciar lo que vendes.
El cliente huye del que le vende.
Pero se acerca al que puede ayudarle a resolver un problema real.
La diferencia está en tu intención.
Si sientes que tus clientes no saben valorar lo que les vendes, escucha esto:
Con cariño,
Carlos
P.D. Recuerda: servir es el camino.
PD2. hablemos.
—
Shopology S.A. de C.V.
Av. Pacífico 468 Local C, Coyoacán, Ciudad de México, CP 04330, México
unsub1024

