El día que chantajeé a mi hijo con Mickey Mouse y los Paw Patrol
Para lograr cosas grandes necesitas cambiar a las personas. Para vender más. Para dar un servicio al cliente espectacular. Para crecer de verdad.
Carlos Agami · 20 de enero de 2026

Para lograr cosas grandes necesitas cambiar a las personas.
Para vender más. Para dar un servicio al cliente espectacular.
Para crecer de verdad.
Tienes que lograr que otros hagan las cosas diferente.
Como Starbucks con sus baristas.
Como Disney con sus cast members.
Suena increíble.
Pero cambiar a las personas es difícil.
Mira.
Los que somos papás alguna vez pensamos:
"Yo nunca les voy a mentir."
"Jamás los voy a amenazar."
Y a veces llegamos a juzgar a otros papás que vemos en un parque o en el centro comercial desesperados con la vena de la frente a punto de explotar frente a sus hijos.
Hasta que un día pierdes la paciencia. Y con razón.
Llevas semanas viendo lo mismo.
El chamaco solo quiere dulces.
Cereal.
Y postres.
¿Y el brócoli? Intacto en el plato.
Tú respiras hondo y cuentas hasta 3 (o hasta 357).
Y explotas:
"Mira, si no te comes este brócoli, Mickey Mouse y los Paw Patrol van a chocar en su avión, se van a caer encima de la Gallina Pintadita y el payaso Plim Plim, y va a ser por tu culpa."
¿Funciona?
Sí, pero sólo una vez.
Después ya no.
Bueno, algo muy parecido pasa en tu empresa.
Diseñas una estrategia brillante. De servicio, de atención al cliente, de ventas.
La presentas con emoción.
Curso, plática motivacional y una tarjetita para poner en su credencial.
Y cuando no hacen lo que dijiste, haces lo mismo que con el brócoli. Los amenazas.
"El que no lo haga pierde el bono."
"Se van a atener a las consecuencias."
"Luego no se quejen."
¿Funciona?
Sí.
Una vez.
¿Y después?
Todo regresa a la normalidad.
La estrategia se queda en PowerPoint.
Y tú te quedas frustrado.
Hasta resentido.
"Si no puedo lograr que me hagan caso, ¿cómo puedo mejorar los resultados?"
Pero ¿sabes qué sí funciona?
Repetir lo que esperas.
Y demostrarlo con acciones. (No solo con un cursito y un un video bonito).
Por eso soy fan de los rituales en las empresas.
¿Rituales, Carlos?
Sí.
Acciones simples que repites y dejan claro qué es importante para ti.
Ejemplos:
Cómo inicias el día.
Qué corriges en el momento y qué dejas pasar.
Porque las palabras son paja.
Pero las acciones revelan lo que de verdad te importa.
Pregúntate esto:
¿Tu equipo sigue haciendo lo que les enseñaron en el último curso
o ya regresaron a lo de antes?
¿Cuánto tiempo les duró la emoción?
¿Una semana? ¿Dos?
Las personas no cambian por discursos.
Cambian por repetición.
Preparé una guía práctica para ayudarte a crear rituales simples que mejoren la ejecución sin desgaste y sin regaños. Que hagan que las cosas sucedan.
Responde Mickey y te la mando.
Con cariño,
Carlos Agami
PD. Servir es el camino.
PD2. Si quieres ayuda para lograr que tu equipo de un servicio excepcional y tus resultados mejoren, hablemos.
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Shopology S.A. de C.V.
Av. Pacífico 468 Local C, Coyoacán, Ciudad de México, CP 04330, México
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