Carlos Agami.
Customer Experience y servicio

Traía la bragueta abierta y no me di cuenta

El rechazo de tus clientes no siempre es personal. Muchas veces, viene de lo mismo que te pasa a ti y a mí. Vivimos a la defensiva.

Carlos Agami · 14 de abril de 2026

Sala de espera vacía con una campana de servicio sobre el mostrador

El rechazo de tus clientes no siempre es personal.

Muchas veces, viene de lo mismo que te pasa a ti y a mí.

Vivimos a la defensiva.

Te cuento.

Hace un par de años estaba dando una conferencia en el salón de eventos de un hotel.

Frente a mí había un salón lleno.

Todos viéndome con cara de:

"A ver qué nos enseña este pelón con una playera que dice 'Servir es el camino'."

Yo empecé a hablar.

Y no llevaba ni un minuto cuando el gerente comercial levantó la mano.

Yo pensé:

"Ya empezó."

"Este cuate quiere ser el protagonista."

Así que no le di la palabra.

Seguí hablando.

Pero el canijo seguía con la mano arriba.

Y luego me hizo una seña.

Como de:

Ven. Acércate. Te quiero decir algo.

Eso me cayó todavía peor.

Pensé:

"¿Quién interrumpe una sesión para decirme un secretito?"

Y seguí.

Un poco después, alguien se acercó y me dio una taza.

Yo no le había pedido café.

Pero me la dio.

La agarré.

Y vi que tenía pegado un post-it amarillo.

Decía:

"Tienes el cierre abajo."

Eso era lo que el gerente comercial había intentado decirme desde hacía rato.

No quería lucirse.

No quería quitarme protagonismo.

Me quería ayudar.

Y yo lo rechacé.

No porque fuera mala persona.

Sino porque ya estaba a la defensiva.

Y ahí entendí algo.

Muchos clientes hacen lo mismo.

No rechazan ayuda porque sean groseros.

La rechazan porque la confunden con amenaza.

No es personal.

Muchas veces, tu cliente no se aleja porque no necesite ayuda.

Se aleja porque siente peligro.

Y con razón.

Así estamos todos.

Paranoicos.

Defendiéndonos.

Sospechando antes de entender.

Por eso tú y yo ignoramos al que nos ofrece una tarjeta de crédito en el centro comercial.

Al que nos quiere dar un folleto en la calle.

O al que llama para ofrecernos un nuevo plan de celular.

Todos lo hacemos.

No porque seamos malas personas.

Sino porque ya aprendimos a protegernos.

El problema es que eso también le pega a tu equipo.

Porque a nadie le gusta acercarse para ayudar y sentir rechazo.

A nadie le gusta que lo ignoren.

Que le corten la llamada.

Que lo miren con desconfianza.

Que lo traten como si estuviera estorbando.

Y cuando eso pasa muchas veces, al colaborador le empieza a dar miedo.

Se vuelve más tímido.

Se acerca con duda.

Sobrepiensa todo.

Y empieza a tomarse el rechazo como si fuera algo personal.

Cuando tu equipo entiende esto, cambia su forma de acercarse.

Deja de engancharse con cada mala cara.

Deja de leer cada rechazo como humillación.

Y empieza a acercarse con más calma.

Sin hacerse chiquito.

Eso se puede entrenar.

También es aprender a enfrentar el rechazo sin tragártelo como si hablara de ti.

Si esto te hizo sentido, quizá esto te sirva.

Habit

No es para cualquiera.

Y te dejo algo más.

Si quieres que te mande una conferencia que di a nuestra comunidad sobre cómo ayudar a tu equipo a perderle el miedo al rechazo de sus clientes-

Contesta este correo con un simple "no".

Y te la mando.

Carlos Agami

Servir es el camino.

Shopology S.A. de C.V.

Av. Pacífico 468 Local C, Coyoacán, Ciudad de México, CP 04330, México.

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