Carlos Agami.

Idea

Experiencia de cliente:diseñarla y conseguir que ocurra.

Una gran experiencia de cliente necesita una esencia clara, un diseño que la traduzca y un sistema que consiga que ocurra consistentemente. Casi siempre falla la tercera parte: hay intención y hay documento, pero no hay ejecución.

Qué es realmente experiencia de cliente

Experiencia de cliente es todo lo que una persona percibe y siente al relacionarse contigo —antes, durante y después de comprar—, no sólo lo que ocurre cuando alguien la atiende.

Por eso no es un área de la empresa ni una encuesta de satisfacción. Es el resultado acumulado de decisiones de diseño y de conductas cotidianas, muchas de ellas tomadas por personas que nunca vieron el plan.

El cliente no conoce tu diseño. Sólo conoce lo que le tocó vivir.

El problema: diseñar algo que nadie ejecuta

Muchas de las empresas con las que trabajo pueden describir la experiencia que quieren dar. Bastantes menos pueden garantizar que ocurra un martes a las siete de la noche, con la sucursal llena y el sistema lento. Ese hueco entre lo diseñado y lo vivido es donde se pierde el dinero y la reputación.

Experiencia de compra = Diseño de la experiencia × Efectividad de ejecución.

Esta relación entre diseño y ejecución ya aparece en materiales de nuestro trabajo desde 2016, y sigue siendo un buen diagnóstico rápido: es una multiplicación, no una suma. Si la ejecución tiende a cero, da igual qué tan bueno sea el diseño. A esa incapacidad de hacer realidad los planes en la operación le llamo impotencia operativa.

Cómo evolucionó esta manera de verlo

  1. 2016 · la fórmula

    Experiencia de compra = diseño × ejecución. La ejecución deja de ser un detalle operativo y pasa a ser parte de la estrategia.

  2. 2017 · del servicio a la experiencia

    El foco se mueve de “atender bien” a diseñar lo que la persona siente en todo el recorrido, incluidos los momentos sin contacto humano.

  3. Actualidad · sistema

    El trabajo se concentra en convertir la promesa en estándares, conductas observables y seguimiento sostenible.

De la esencia a la conducta observable

La cadena que uso para bajar una promesa hasta el piso de venta tiene cuatro eslabones. Cuando uno falta, la experiencia queda a criterio del ánimo de cada persona.

  • 1. Esencia y promesa

    Qué queremos que sienta el cliente y qué le estamos prometiendo, dicho en una frase que cualquiera entienda.

  • 2. Modelo

    Cómo se traduce esa promesa a lo largo del recorrido: qué momentos importan y qué debe pasar en cada uno.

  • 3. Estándar

    Qué es aceptable y qué no, con suficiente claridad para decidir sin preguntar.

  • 4. Conducta observable

    Lo que alguien hace o dice, y que otra persona puede ver. Si no llega aquí, no está diseñado.

Una guía introductoria que uso para ordenar la conversación es MORCE —modelar, observar, reconocer, corregir y escuchar—; aquí la menciono sólo como referencia inicial, no como manual de implementación.

Diseñar desde el cliente, no desde el proceso

El punto de partida no es el diagrama de flujo: es en qué estado llega la persona y en qué estado queremos dejarla. Qué quiere, qué teme, con qué prisa y con qué desconfianza llega. Cuando ese “después” no está definido, el servicio se vuelve trámite. Es la misma pregunta con la que empieza la Venta Empática.

Convertir el diseño en ejecución

La ejecución mejora cuando las instrucciones son simples, cuando existen las herramientas para cumplirlas y cuando la gente entiende para qué existen. Pedir más ganas no cambia ninguna de las tres. Ese trabajo —crear las condiciones para que otras personas lo hagan sin ti— es Haz Que Vendan.

El líder como puente

Entre el diseño y la conducta siempre hay una persona: el jefe directo. Es quien traduce, quien decide qué se tolera y quien nota si la experiencia ocurrió o no. Cuando ese puente no existe, la estrategia llega a la operación convertida en rumor.

Medir para aprender

La medición útil junta dos lecturas: lo que percibe el cliente y lo que realmente pasa en la operación. La primera dice si el resultado se sintió; la segunda, dónde se rompió. Medir para aprender —y no para buscar culpables— es lo que mantiene el sistema vivo.

Escucha estas ideas en conversación

Hay más conversaciones y apariciones en Ver y escuchar.

Por dónde seguir

Si te interesa el lado humano de servir, está desarrollado en Estoy para servirte. Si buscas todo lo que he escrito del tema, está ordenado en la guía de experiencia de cliente. Y si es para un evento, aquí están los formatos como conferencista.

Cuando el reto es de implementación —estándares, entrenamiento y seguimiento dentro de la empresa—, ese trabajo lo hacemos desde Shopology.

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