David Goggins me cae mal
Dicen que un buen vendedor convierte cualquier no en un sí. Y que si no puedes, es porque no eres tan bueno. Se equivocan.
Carlos Agami · 19 de febrero de 2026

Dicen que un buen vendedor convierte cualquier no en un sí.
Y que si no puedes, es porque no eres tan bueno.
Se equivocan.
Mira.
Hay un tipo llamado David Goggins.
Ex SEAL.
Tipo duro. De los que parecen hechos de concreto.
Cuenta que creció con un padre abusivo.
Que fue débil. Que fue inseguro.
Y que decidió que nunca más.
Se metió al ejército.
Se volvió una máquina mental.
Corrió un ultramaratón de más de 100 millas.
Con el pie roto.
Vomitando.
Con los riñones fallando por deshidratación.
Y terminó.
El mensaje es potente: Tu mente puede más.
El dolor es excusa.
El límite es mental.
Millones lo escuchan y dicen: "Eso es lo que necesito."
Y se la creen.
Se exigen de más.
Repiten que todo se puede.
Lo llevan al extremo.
Y muchos salen lastimados.
Yo mismo corrí un maratón con un golpe de calor y deshidratado.
Estuve a pocos grados del daño cerebral.
Pero pensaba que "los límites son mentales".
Un joven se dislocó el hombro cargando una pesa para superar sus límites.
Otro corrió cientos de kilómetros en un mes y puso en riesgo su salud.
Todo por exagerar una buena idea.
¿Sabes quién hace lo mismo?
¿Llevar las cosas al extremo y llevarse a otros en el camino?
Los entrenadores de ventas.
Que dicen que si no puedes convertir cualquier no en un sí, no sirves.
Que el cliente es una barrera que debes derrotar.
Que cerrar es cuestión de actitud.
Lo acepto.
Yo también enseñé eso.
Hice que vendedores se sintieran menos cuando no cerraban.
Los hacía forzar conversaciones que no eran correctas.
Los hacía sonar seguros cuando por dentro dudaban.
Creía que estaba formando campeones.
En realidad estaba formando vendedores inseguros.
Y me tomó años darme cuenta.
Los hacía actuar.
No servir.
A ver.
Sí, en ventas hay que insistir.
Hay que intentar.
Hay que superar objeciones del cliente.
Pero no puedes ganarlas todas.
Y está bien.
A veces el cliente no es el perfil.
No necesita lo que ofreces.
O simplemente no está listo.
Y cuando le enseñas a tu equipo que perder una venta es fracasar,
empiezan a vender con miedo.
Fingen seguridad.
Presionan de más.
Y el cliente lo siente. Y huye.
Apréndete esto:
Un buen vendedor no te gana tu dinero.
Un buen vendedor te sirve.
Existe para acompañar.
Para alinearse a lo que el cliente necesita.
No para servirse de él.
Y cuando un vendedor sirve de verdad,
no necesita forzar nada.
Si esto te pegó, quizá es momento de hacerlo diferente.
Si quieres que tu equipo deje de vender con miedo y empiece a servir con seguridad,
aún tenemos 3 espacios en marzo para ayudarles a lograr mejores resultados con su servicio al cliente.
Aplica aquí.
O no.
Pero entonces no te quejes cuando sientas que tus esfuerzos por vender más
no dan resultados.
Con cariño,
Carlos
P.D. Recuerda: servir es el camino.
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