Carlos Agami.
Ventas

Se burlaron de mí

Estaba en el escenario. Frente a unas 200 personas. Y todas se rieron de mí. Mira.

Carlos Agami · 16 de febrero de 2026

Manos de un vendedor entregando un producto a un cliente sobre el mostrador

Estaba en el escenario. Frente a unas 200 personas.

Y todas se rieron de mí.

Mira.

El año pasado fui a dar una conferencia en Guadalajara.

A una cadena de gimnasios.

¿El tema?

Cómo atraer clientes, hacerlos fieles y venderles más cosas.

En un momento, quise ponerles un ejemplo personal.

Así que les pregunté:

¿Cuánto pagarían por esto?

En pantalla apareció el aparato de ejercicio que uso diario.

Una barra de metal, 4 ligas de resistencia y una placa para pararte encima.

¿Cuánto pagarían por esto?

  • 800 pesos!
  • 1,000 pesos!

Entonces cambié la diapositiva:

Yo pagué 9,000.

Silencio.

Luego una risa.

Luego 200.

El salón se convirtió en un desorden.

Uno gritó:

¡Por 9,000 pesos yo te hubiera dado 3 años de membresía en mi gimnasio con entrenador personal y masaje!

Una risa comunal.

Todo estaba planeado. Quería demostrarles algo.

Pero reconozco que por un segundo dudé:

“¿Me habrán visto la cara de menso?”

“¿Y además vine a presumirlo frente a 200 personas?”

Bueno.

El aparato se llama X3.

Una barra, 4 ligas y una placa de metal.

Y sí, pagué 9,000 pesos por él.

¿Sabes por qué?

Porque promete esto: tres veces más masa muscular que el ejercicio normal.

Por eso se llama X3.

Su creador, John Jaquish, es ingeniero biomédico, pero tiene cuerpo de Rambo.

Y defiende a capa y espada que: “Levantar pesas apesta y también hacer cardio.”

De hecho escribió un libro llamado así. Y te da las evidencias del por qué.

A ver.

Cuando pagué lo mismo que 3 años de gimnasio por este producto no fue porque era de acero inoxidable, ni porque era de calidad.

Lo compré por el resultado que ofrecía:

Unos pectorales de acero.

Brazos marcados.

Y que mis amigos me vieran en traje de baño y me preguntaran cómo lo logré.

Compré el resultado.

No el producto.

Tu cliente hace exactamente lo mismo.

Compra el resultado que logrará con tu producto.

No tus zapatos.

No tu seguro de vida.

No tus aguacates.

El resultado.

Ahora piensa.

Cuando vendes, ¿de qué hablas?

¿De tu calidad?

¿De tus años de experiencia?

¿De los materiales?

Ok.

Por eso tus ventas apestan.

Por eso tienes que hacer descuentos.

Porque todo eso a tus clientes le importa un cacahuate. Ellos solo quieren tres cosas:

1. Saber qué resultado prometes en sus vidas.

2. Confiar que de verdad te importa ayudarles a lograrlo.

3. Creértela.

¿Sabes como se le llama a eso?

Experiencia de Cliente.

Y sin ella solo eres un gimnasio más rogándole a los clientes con precios bajos.

Experiencia de Cliente para Vender Más.

Con cariño,

Carlos.

PD. Recuerda, servir es el camino.

PD2. Aquí..

Shopology S.A. de C.V.

Av. Pacífico 468 Local C, Coyoacán, Ciudad de México, CP 04330, México

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