Me dio envidia
Tu cliente no es tonto. Sabe cuando lo buscas solo porque quieres algo. Como ese "amigo" convenenciero que no te habla nunca,
Carlos Agami · 11 de abril de 2026

Tu cliente no es tonto.
Sabe cuando lo buscas solo porque quieres algo.
Como ese "amigo" convenenciero que no te habla nunca,
hasta que necesita algo de ti.
Mira.
Hace un par de años llevé a mis hijos a la escuela.
De salida, paré en un cafecito para trabajar.
Me senté, saqué toda mi oficina móvil y, justo cuando iba a empezar, llegó un señor.
Un poco más grande que yo.
Con su hija, una niñita de unos dos años.
Fue al café solo a estar con ella.
A comprarle un pan con chocolate.
Y a pasar un rato juntos.
Al verlos, me dio envidia.
El papá estaba con su hija sin agenda.
Sin prisa.
Sin querer lograr algo.
Solo por compartir.
"Te lo voy a copiar", le dije.
"Qué padre que te des este momento con tu hija".
Y sí se lo copié.
Desde entonces, casi diario llevo a mis hijos a un cafecito antes de ir a la escuela.
Son unos minutos simples.
Pero se volvieron nuestros.
Porque cuando eres padre o madre, casi siempre estás con una agenda encima.
Que se vistan.
Que coman.
Que se laven los dientes.
Que lleguen a tiempo.
Que hagan caso.
Estás con ellos, sí.
Pero muchas veces también los estás corrigiendo, apurando o empujando hacia algo.
Y esos momentos de convivencia, nomás por convivir, desaparecen.
A mí me pasaba.
Y por eso este pequeño ritual me cambió tanto.
Me regaló unos minutos para estar con mis hijos sin querer sacar nada de ellos.
Ni conducta.
Ni orden.
Ni prisa.
Solo estar.
Y aquí viene lo incómodo.
Con tus clientes muchas veces haces lo mismo.
A ver.
¿Cuándo te acercas a ellos?
Cuando quieres algo.
Venderles.
Cobrarles.
Lanzar un producto.
Cerrar el mes.
¿Se dan cuenta?
Claro que se dan cuenta.
Por eso desconfían.
Por eso te rechazan.
Por eso te ignoran.
Ahora piensa esto:
¿Qué pasaría si tuvieras "momentos de café" con tus clientes?
Momentos en los que no apareces para venderles nada.
Solo para servirles.
Solo para ayudarlos.
Solo para darles algo útil.
Para estar presente sin querer sacarles algo.
Dejarían de verte como alguien que les quiere sacar algo.
Y empezarían a verte como un aliado.
Alguien que sí entiende.
Al que vale la pena escuchar.
servir es el camino.
Aplica en la paternidad.
En las relaciones.
Y en ventas.
No estás aquí solo para vender.
Estás aquí para servir.
Y cuando de verdad sirves, las ventas llegan con mucha menos fricción.
Este mes voy a trabajar con 5 empresas que quieran dejar de aparecer solo cuando necesitan vender, y empezar a construir una relación más constante y útil con sus clientes.
Aplica aquí
Con cariño,
Carlos
Servir es el camino.
—
Shopology S.A. de C.V.
Av. Pacífico 468 Local C, Coyoacán, Ciudad de México, CP 04330, México.
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