Rogando por una playerita
Tus clientes no son codos. Si no te compran, es tu culpa. Es porque vendes el objeto, no lo que significa.
Carlos Agami · 26 de abril de 2026

Tus clientes no son codos.
Si no te compran, es tu culpa.
Es porque vendes el objeto, no lo que significa.
Mira.
El viernes fui al estadio de basquetbol.
Mi equipo, los Houston Rockets, contra el rey LeBron James y los Lakers.
Estaba en un lugar casi en el techo del estadio.
Pero feliz.
Muy feliz de estar ahí.
La afición de Houston ese día estaba muerta.
Su equipo está en playoffs y ni siquiera llenaron el estadio.
Sentados.
Aplatanados en su lugar.
Sin emoción.
Sin gritar.
Sin empujar a su equipo.
Hasta que, a los 10 minutos de iniciado el partido, todo cambió.
En un tiempo fuera, salieron los animadores del equipo a la cancha y a las gradas.
De repente, la gente se paró.
Empezó a gritar.
A bailar.
A levantar las manos como si estuvieran regalando escrituras de terrenos en Tulum.
Pero no era por su equipo.
Ni por los jugadores.
Era por algo mucho más vano.
Y más triste.
Porque los animadores estaban regalando playeras.
Y no creas que jerseys oficiales.
No.
Playeras con calidad de campaña política.
De talla extra grande.
De esas que no le quedarían bien ni a la mitad del estadio.
Pero ahí estaban todos.
Bailando.
Gritando.
Rogando por una.
Como si les fuera la vida en eso.
¿Por qué?
Si hicieron un esfuerzo enorme por estar ahí, ¿por qué rogaban por una playerita de baja calidad?
Porque esa playera significaba algo.
No era una playera comprada en una tienda.
No era una playera cualquiera.
Era una playera "que cacharon en el estadio".
Se lo platicarían a sus amigos, a sus hijos, a sus nietos.
No era la tela.
Ni la calidad.
Ni el diseño.
Sino lo que es playerita significaba.
Y ahí está la lección.
El significado importa.
De hecho, es lo que nos mueve.
Por eso la gente elige cosas de menor calidad sin que le importe.
Por eso paga más por un símbolo.
Por eso una marca puede valer más que otra aunque ofrezcan casi lo mismo.
Por eso alguien no compra "un celular".
Compra un iPhone.
Porque no quiere solo el objeto.
Quiere lo que ese objeto dice de él.
Y las empresas que entienden esto venden diferente.
Venden más.
Gastan menos.
Y dejan de rogar.
Porque cuando tu producto significa algo, ya no tienes que perseguir tanto.
Los clientes lo quieren.
Como pececitos peleándose por una galleta.
Si quieres empezar a hacer que lo que vendes signifique más, tengo una guía de 6 pasos.
Respóndeme con 6 y te la mando.
Carlos
Servir es el camino.
P.D. Hoy voy otra vez al basquetbol.
Y sí, voy a intentar cachar una playerita.
Quizás tenga una historia que contar.
—
Shopology S.A. de C.V.
Av. Pacífico 468 Local C, Coyoacán, Ciudad de México, CP 04330, México.
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