Desaparecer es caro
Acabo de regresar de viaje. Aeropuertos. Maletas.
Carlos Agami · 30 de abril de 2026

Acabo de regresar de viaje.
Aeropuertos.
Maletas.
Niños con energía infinita.
Papás con energía finita.
Y hubo una escena que se me quedó grabada.
Mis hijos corriendo en esas bandas automáticas del aeropuerto.
Como si fueran Flash.
Muertos de risa.
Emocionados por esa sensación rarísima y deliciosa de avanzar más rápido casi sin sentirlo.
Y los entiendo.
Se siente padre.
Dar un paso
y avanzar tres.
Mientras otros se van quedando atrás
por no subirse.
En los aeoropuertos hay dos tipos de personas:
Las que se suben a la bandita.
Y unos raros que prefieren caminar solitos, sin ayuda.
Ahí, entre maletas, prisas y risas, pensé en algo:
hay negocios que venden como esas personas que caminan abajo de la bandita.
Sí avanzan.
Pero todo les cuesta más.
Más esfuerzo.
Más insistencia.
Más desgaste.
Mandan mensaje y el cliente no responde.
Vuelven a escribir y los dejan en visto.
Sacan promo
y apenas se mueve algo.
Y poco a poco aparece esa sensación medio fea:
la de estar rogando atención.
La de sentir que tú quieres la conversación más que el cliente.
Ahí está el problema.
Cada vez que desapareces, tu esfuerzo para vender tiene que empezar de cero.
Tienes que recuperar atención.
Reconstruir interés.
Volver a ganarte un lugar en la cabeza del cliente.
Y eso sale caro.
También cansa.
Incluso con leads por los que ya pagaste.
Porque no siempre te dicen que no.
Muchas veces solo no era su momento de comprarte.
Y si tú desapareces,
cuando por fin llega la ocasión ya no están pensando en ti.
Ahí va la pepita de hoy:
si quieres clientes más fáciles de convertir, no aparezcas solo cuando quieras vender.
Hazte presente.
Siempre.
¿Cómo?
Siendo útil para ellos.
¿Cómo se ve eso en la vida real?
No con mensajes solo para cobrar o para vender.
Sino con toques para ayudar.
Mandar una idea que les sirva.
Una observación que los haga pensar.
Un error común que les ayude a evitar.
Una historia que los haga verse a sí mismos.
Ese tipo de mensajes hace algo muy valioso: mantiene viva la relación.
Y cuando la relación sigue viva, la venta deja de sentirse como una puerta que tienes que patear y empieza a sentirse como una continuidad de una conversación.
Dejas de ser un extraño cada vez que apareces.
Cuando lo haces bien,
pasa algo rico:
te ubican.
te recuerdan.
te leen con más ganas.
y cuando por fin necesitan lo que vendes,
te buscan sin resistirse.
Se siente como ir arriba de la bandita
y no caminando con tu propio esfuerzo y jalando una maleta pesada.
Si quieres, responde este mail con la palabra "bandita" y te mando una forma sencilla de lograrlo.
Carlos Agami
Servir es el camino.
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Shopology S.A. de C.V.
Av. Pacífico 468 Local C, Coyoacán, Ciudad de México, CP 04330, México.
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