Me lo dijo el huesero
Tus clientes no compran tu producto. No señor. Tus clientes compran lo que creen que tu producto hará por ellos.
Carlos Agami · 26 de marzo de 2026

Tus clientes no compran tu producto.
No señor.
Tus clientes compran lo que creen que tu producto hará por ellos.
Mira.
Soy fan de los quiroprácticos.
Para mí son verdaderos magos.
Resuelven en segundos lo que otros no pueden en años.
Un "craaaaaack", un "aaaaaah" y se acabó tu dolor de espalda o tu cuello chueco.
Por eso soy cliente frecuente.
La sesión es más o menos así:
Llego al cuartito.
"Por favor quítese la playera y los pantalones"
Lo hago.
Me ve fijamente y me dice:
"Uy señor, hoy sí se ve súper encorvado.
Mire, hasta sus hombros están inclinados".
Cosas que yo ni sabía.
Pero al escucharlas, ahora me parecen ciertas.
Y comienza la tronadera. Espalda, cuello, rodillas y hasta los dedos de los pies.
Al terminar, me paro y me dice algo como:
"Qué diferencia. Ahora sí se ve derechito. Hasta se le abrió el pecho".
Le pago gustoso y salgo de ahí sintiéndome más fuerte que Thor.
¿De verdad me cambió tanto el cuerpo en 50 minutos?
No lo sé.
Pero me lo creo.
Porque me lo dijo el huesero.
"Mira cómo se abrió mi pecho", le digo a mi esposa.
Que me mira como diciendo:
"Si tú lo dices."
Aquí hay una lección:
Puedes influir en cómo vive tu cliente el resultado de tu producto, solo con hablar.
Y no, no tienes que ser hipnotista ni huesero.
¿Cómo?
Diciéndole qué efectos tendrá tu producto en él.
No es nuevo.
Nike te dice que vas a saltar más alto.
Disney que vas a crear recuerdos únicos con tus hijos.
Y las empresas de suplementos que vas a tener más energía.
Y se los crees.
¿Quieres que tu equipo lo haga con tus clientes?
No les mandes este mail.
No les des una clase al respecto.
Diles qué decir.
Aquí está el guion:
Producto + atributo + beneficio
"Como estos tenis tienen refuerzo en el talón, te sentirás más seguro al correr".
"Con el soporte cervical de esta silla, vas a terminar el día con menos tensión en el cuello".
Y si quieres que de veras lo usen, dáselos por escrito.
En un acordeón, como el que usabas en los exámenes (no te hagas).
Un librito con las características del producto y los resultados que le dan al cliente.
Si quieres que te diga cómo hacer el tuyo, respóndeme huesos y te mando una guía.
Con plantilla y ejemplos para que lo armes rápido y tu equipo deje de improvisar.
Carlos Agami
Servir es el camino.
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Shopology S.A. de C.V.
Av. Pacífico 468 Local C, Coyoacán, Ciudad de México, CP 04330, México.
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